Reflexión: ‘Viviendo en
el Espíritu’
“Ahora,
pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no
andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”. (Romanos 8:1)
Andar en el Espíritu o
estar lleno del Espíritu es estar lleno de Cristo. Esto significa que los
creyentes debemos conocer más a Cristo, y en la medida en que le conozcamos
más, podremos aceptar que él es el Señor y cabeza de todo.
Andar como Él anduvo es también servir al prójimo en su nombre. Jesús mismo
dijo también que nadie viene al Padre sino es por medio de Él. Por lo tanto,
vivir en el Espíritu será entonces caminar imitando a Cristo de cara al mundo
que nos rodea, valorando a quien es menospreciado, sirviendo a quien está en
necesidad y vivir en la libertad que nos otorga Cristo por medio de la cruz.
Ante esto solo falta
añadir que el fruto del Espíritu en el creyente es bondad, fe, paz, templanza,
benignidad, amor, gozo, mansedumbre, y contra tales cosas no hay ley que nos
pueda quitar la alegría de ser verdaderamente libres.
Vivir en el Espíritu es
también vivir en libertad.
MLA
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